En el último decenio del siglo América Latina se enfrenta a la doble tarea de recuperar el crecimiento económico y mejorar las condiciones de sus habitantes. Después de la "década perdida" de los ochenta, caracterizada por el estancamiento socioeconómico, los esfuerzos de la región tendrán lugar en el marco de un "orden global fracturado", donde coexisten procesos de globalización comercial, financiera, política, tecnológica, cultural y ambiental con profundas y crecientes divisiones entre los países y los grupos sociales que los constituyen.